Un pequeño milagro económico
Durante los años noventa Novi Pazar producía unos veinte millones de vaqueros al año y se ganó los apodos de «valle del vaquero» y «pequeño milagro económico». La mercancía se vendía en un mercado de unos seiscientos puestos, a precios con los que —según se decía entonces— una familia entera podía vestirse por unos cien marcos. Compradores y revendedores llegaban de todo el país y de la región.
Las marcas mundiales llegaban a la ciudad como muestras sueltas y salían en millones de copias, tan fieles que, según las crónicas de entonces, original y réplica no se distinguían ni en el corte ni en el envase.
Qué queda
Hoy hay muchas menos fábricas y los vaqueros de Novi Pazar ya no tienen su antigua fama, pero la producción no se ha detenido: las plantas que quedan trabajan y exportan. Para el visitante eso significa que la ropa se sigue comprando directamente al fabricante, a precios que las ciudades grandes no igualan.
